En México, muchas empresas familiares y emprendimientos comienzan sin estructura, sin procesos formales y sin un área de Recursos Humanos definida.
Se construyen desde la intuición, el esfuerzo y el enfoque comercial… y eso, en muchos casos, las hace crecer rápido.
Contratan primero a personas de confianza, luego integran talento externo y, sin darse cuenta, la organización comienza a expandirse sin una base sólida de gestión de talento.


